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Última superluna del año ilumina los cielos y cierra el ciclo lunar

Superluna de diciembre vista en el cielo nocturno
La superluna de diciembre, conocida como Luna Fría, ofrecerá una vista impresionante del satélite natural de la Tierra.



La última superluna de 2025, conocida como Luna Fría, llegará en la noche del 4 de diciembre y ofrecerá una imagen más grande y brillante del satélite. Es una oportunidad para observar el cielo sin necesidad de equipos especiales y cerrar el año con una vista llamativa.

¿Por qué es especial?

La superluna ocurre cuando la fase de luna llena coincide con el perigeo, es decir, el punto de la órbita lunar en el que el satélite se encuentra más cerca de la Tierra. Esta combinación hace que la Luna se perciba visualmente más grande y brillante: puede aumentar hasta un 14 % en tamaño aparente y reflejar alrededor de un 30 % más de luz que una luna llena tradicional. Aunque para algunas personas la diferencia pueda parecer sutil, los astrónomos y aficionados notan con claridad ese incremento de luminosidad y detalle en la superficie lunar.

Esta edición es especialmente llamativa porque se trata de la superluna más “extrema” del ciclo anual. No solo marca el cierre del calendario astronómico de 2025, sino que coincide con un fenómeno menos frecuente asociado al llamado “standstill lunar mayor”, un momento en el que la inclinación del eje lunar alcanza uno de sus puntos máximos del ciclo de 18,6 años. Esta configuración provoca variaciones más marcadas en la trayectoria aparente de la Luna y no volverá a repetirse hasta 2042, lo que añade un atractivo adicional para quienes disfrutan de los eventos celestes.

¿Cuándo y cómo verla?

La Luna alcanzará su plenitud durante la noche del 4 al 5 de diciembre, y en la mayoría de los lugares el mejor momento para observarla será poco después del atardecer, cuando el satélite asciende sobre el horizonte y ofrece un efecto visual aún más imponente debido a la refracción atmosférica.

Para disfrutar del fenómeno en su máximo esplendor, lo ideal es buscar un entorno con cielo despejado y baja contaminación lumínica. Zonas elevadas, espacios amplios o alejados del centro urbano —como miradores, campos o terrazas altas— ofrecen mejores condiciones. No hace falta disponer de telescopio: basta con mirar al cielo para apreciar el tamaño ampliado y el brillo intenso, aunque un trípode o un soporte estable puede marcar la diferencia si se quiere tomar fotografías.

Quienes deseen capturar imágenes más elaboradas pueden experimentar con la exposición, el enfoque manual y la incorporación de elementos del paisaje para transmitir escala y profundidad. La superluna suele ser una excelente oportunidad para fotógrafos profesionales y amateurs.

Un cierre de año con magia lunar

Esta última superluna del año corona una secuencia poco común de tres lunas llenas consecutivas —octubre, noviembre y diciembre— que captaron la atención de observadores en todo el mundo. Este encadenamiento de fenómenos generó un interés renovado por la astronomía cotidiana, impulsando encuentros, charlas y actividades orientadas al público general.

Para muchos, la llamada Luna Fría representa un cierre simbólico: una ocasión para detenerse, observar el cielo y reflexionar sobre el ciclo que termina. Su luz intensa y su presencia dominante en el firmamento invitan a mirar hacia atrás y, al mismo tiempo, proyectarse hacia lo que viene. En tiempos de agendas cargadas y velocidad constante, regalarse unos minutos para contemplarla puede convertirse en un ritual sencillo y significativo.