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Racing lo ganó en un final épico y dejó a River sin respuestas en el Cilindro

Santiago Solari celebra su gol con el puño en alto.
Santiago Solari, autor del primer gol del encuentro.



La Academia empezó arriba, sufrió la remontada del Millonario y terminó dando un golpe inolvidable con un cierre dramático en tiempo agregado. El equipo de Costas avanzó a cuartos tras un partido cargado de emociones, errores decisivos y una explosión final que sacudió Avellaneda.

El comienzo fue inmejorable para los dirigidos por Costas, que salieron al campo de juego sabiendo lo que se jugaban frente a un River impávido, apático, al que comenzaron ganándole todas las divididas. Parecía todo a pedir de una Academia que a los 4’ ya ganaba 1-0. Conechny abrió para Gabriel Rojas, que le puso un centro quirúrgico a Solari entre los dos centrales de River para que cabeceara y dejara inmóvil a un Armani que apenas atinó a levantar su brazo de forma inútil.

Sin embargo, Racing no logró desde lo futbolístico aprovechar el envión para ampliar distancias. Se acercó poco, con algún centro de esos que le gusta a los de Costas desde ¾ de cancha, amenazantes pero no concretados. Y mientras River empezó tímidamente a jugar, con poco. Driussi fue lo más claro arriba de los del Millonario, sin ser una locura. Maxi Salas, a veces cuando entraba en juego también, y era tan silbado por las cuatro tribunas como el 'Huevo' Marcos Acuña.

Al Millonario se lo notaba incómodo en el partido, y cuando tuvo el empate Cambeses lo frustró. Driussi se hizo lugar en la puerta del área y sacó un remate a media altura que desvió brillante el arquero hacia afuera, donde estaba Nacho Fernández, cuyo remate nuevamente se topó con él.

El primer tiempo se fue 1-0 y el complemento sería un cúmulo de emociones. Gallardo hizo tres cambios sabiendo que sus dirigidos necesitaban una reacción que no llegaba, y le dio ingreso a Galoppo, Juanfer y Subiabre. Increíblemente, los goles llegarían por ellos y rápido. Galoppo le puso un gran pase filtrado a Acuña, que jugó atrás con Subiabre para que rematara al primer palo.

En la siguiente jugada, River lo daría vuelta. Juanfer apareció en la medialuna y abrió el pie para marcar un golazo. Parecía que el Millonario tendría reacción, pero fue el turno de Costas de mover el banco, y leyó bien el partido. Entró Vergara para atacarlo por afuera con más velocidad y Toto Fernández para darle una claridad que no tenía -y a la que Racing le suele costar-.

Sus dos ingresos generaron el empate solo ocho minutos después del 2-1 de Juanfer, al aprovechar un error de Montiel. El lateral salió a intentar anticipar al colombiano lejos, perdió el duelo y dejó un hueco que el propio Vergara aprovechó. Levantó la cabeza, vio a Toto Fernández y jugó con él. Recibió, tiró un centro de zurda que se desvió en Martínez Quarta y descolocó a Armani en el primer palo.

El gol le daba la igualdad y la tranquilidad a la Academia con 20’ por jugar, que poco se jugaron. Racing fue, fue y fue empujado por el Cilindro y con mucha más actitud que un River que prácticamente no llegó.

El tiempo corría y la Academia perdía el envión del gol, mientras agregaban 4' más a los 90' reglamentarios. Parecía un momento en el que los dos se cuidarían de cometer errores por lo que estaba en juego, aunque Racing se animó.

River, muy dubitativo en la última zona, cometió un error letal. Un rechazo de la defensa le cayó a Galarza de frente al arco de Armani, intentó pararla con el pecho en lugar de despejar y lo primereó Martirena, le cayó a Maravilla Martínez que remató y Armani tapó, pero le dejó el rebote al propio Martirena, que cabeceó al travesaño, aunque la pelota quedó picando casi en la línea. En el rebote, y el tumulto, Maravilla Martínez apareció nuevamente para corregir y desatar la locura en el Cilindro.

Racing se queda con un partido muy recordado por cómo ganó y porque fue contra River. Ahora le tocará con el ganador de Lanús y Tigre en los cuartos de final.