
Los aranceles afectan a todos, desde históricos aliados de EE.UU. —como la UE (20%), Corea del Sur (26%) y Japón (24%)— hasta las naciones más pobres y vulnerables del mundo como Camboya (49%) y Laos (48%).
Canadá y México, dos de los principales socios comerciales de Estados Unidos, quedaron exentos de los aranceles “recíprocos” más altos anunciados. Sin embargo, todavía están sujetos a un arancel del 25%, previamente anunciado, sobre los bienes no cubiertos por el tratado de libre comercio con Estados Unidos.
Para definir el porcentaje arancelario para cada país, el Gobierno de Trump hizo a un lado la idea inicial de definir “aranceles recíprocos” y, en cambio, contempló el déficit comercial del país dividido entre sus exportaciones a Estados Unidos y multiplicado por la mitad.
Trump ha anunciado un arancel del 10% a las importaciones desde cualquier país y aranceles aún más altos para los siguientes socios comerciales que tienen un alto déficit comercial con Estados Unidos.
Por ejemplo, el déficit comercial de Estados Unidos con China en 2024 fue de US$ 295.400 millones, y EE.UU. importó productos chinos por valor de US$ 439.900 millones. Esto significa que el superávit comercial de China con Estados Unidos representó el 67 % del valor de sus exportaciones, un valor que el gobierno calificó como “arancel cobrado a EE.UU.” La mitad de ese 67%, el 34%, se le suma a los aranceles preexistentes del 20 %, lo que da un total del 54% de gravamen que estableció sobre China, el segundo mayor exportador a EE.UU. después de México.
Varios países y bloques económicos, entre ellos China, la Unión Europea y México, prometieron responder a los aranceles con represalias comerciales. El mercado bursátil también contestó a su manera: la mañana del jueves el Dow cayó 1.500 puntos, el índice más amplio S&P 500 cayó un 3,95%, y el Nasdaq, con gran peso tecnológico, cayó un 4,9%.
Esta medida impacta significativamente en el flujo del comercio mundial. Los países más afectados deberán reevaluar sus estrategias, redefinir los destinos de sus exportaciones – y con ello los productos que priorizarán producir – y pensar alternativas para subsanar las pérdidas.
Además, el consumo y la economía interna de Estados Unidos también sufrirán el golpe. Todos los productos que el país importa pasarán a ser más caros para los estadounidenses, ya que los comercios no tendrán la capacidad de absorber el valor adicional.