San Cayetano: organizaciones sociales y sindicales se movilizaron a Plaza de Mayo para pedir paz, pan y trabajo
Miles de personas se congregaron en Liniers para venerar al patrono del pan y del trabajo, mientras organizaciones sociales y gremiales marcharon a Plaza de Mayo con fuertes críticas al ajuste económico del Gobierno. La fecha combinó religiosidad popular con demandas urgentes por empleo, alimentos y dignidad.
Como cada 7 de agosto, el Día de San Cayetano volvió a reunir a miles de personas en el barrio de Liniers, donde se encuentra el histórico santuario del patrono del pan y del trabajo. La jornada combinó actos de fe con una masiva movilización social hacia Plaza de Mayo, en una de las expresiones más significativas de religiosidad popular y reclamo político del año.
Fervor religioso en Liniers
Desde la noche del martes, fieles comenzaron a llegar al santuario ubicado en Cuzco y Rivadavia para participar de la tradicional vigilia. Con largas filas que se extendieron durante toda la madrugada, los devotos acudieron a agradecer milagros recibidos o a pedir trabajo, salud y estabilidad económica, en un contexto de creciente crisis social.
Durante la mañana, se celebraron misas cada hora. La más destacada fue presidida por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, quien centró su homilía en un fuerte mensaje de solidaridad con los sectores más postergados. "No podemos acostumbrarnos al dolor ajeno. No podemos mirar para otro lado cuando falta el pan en la mesa de nuestros hermanos", afirmó el prelado, en un claro llamado a la acción social.
Movilización con reclamos concretos
Tras las celebraciones religiosas, diversas organizaciones sociales y gremiales protagonizaron una multitudinaria marcha hacia Plaza de Mayo. Bajo la consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”, la movilización tuvo como principal objetivo visibilizar el impacto negativo de las políticas económicas del Gobierno nacional sobre los sectores populares.
Participaron agrupaciones nucleadas en la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), como el Movimiento Evita, Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y el Frente Popular Darío Santillán, entre otras. También se sumaron sindicatos y espacios políticos opositores.
Durante la marcha, los dirigentes expresaron su preocupación por el ajuste fiscal, la caída del poder adquisitivo y el aumento de la pobreza. “Estamos viviendo una situación límite. Hay hambre, hay desocupación y el Gobierno parece mirar para otro lado”, sostuvo Esteban “Gringo” Castro, referente de la UTEP.
Fuerte crítica al Gobierno de Milei
El acto culminó frente a la Casa Rosada con la lectura de un documento consensuado por las organizaciones convocantes. En el texto se cuestionaron duramente las reformas laborales y previsionales propuestas por el Ejecutivo, así como la falta de diálogo con los sectores más afectados por la crisis.
“Hoy marchamos por nuestros derechos. No queremos planes sociales, queremos trabajo digno. Y no vamos a aceptar que nos quiten las conquistas logradas con años de lucha”, señaló otro de los oradores durante el acto.
El documento también hizo hincapié en la defensa de la soberanía alimentaria, el fortalecimiento de las cooperativas y la necesidad de implementar políticas públicas que garanticen el acceso a vivienda, educación y salud para todos los argentinos.
Una fecha con historia
La movilización del 7 de agosto tiene una larga tradición en la Argentina, que combina el fervor religioso con el compromiso social. Desde hace años, distintas organizaciones populares aprovechan la fecha para poner en agenda sus reclamos, articulando el culto a San Cayetano con una consigna que se repite en cada marcha: “primero los últimos”.
En esta edición, marcada por un escenario económico complejo y una creciente conflictividad social, la movilización cobró una dimensión especialmente política. Lejos de limitarse al ámbito religioso, el Día de San Cayetano se consolidó una vez más como una jornada de expresión colectiva en defensa de los derechos de los trabajadores y de los sectores más vulnerables.
¿Quién fue San Cayetano?
Cayetano de Thiene nació en 1480 en Vicenza, Italia. De familia noble y formación en Derecho, decidió dedicarse a la vida religiosa luego de trabajar como secretario privado del papa Julio II. Fue sacerdote, fundó la Orden de Clérigos Regulares Teatinos y dedicó su vida a ayudar a los pobres y enfermos. Austeridad, oración y entrega fueron los pilares de su obra.
Murió el 7 de agosto de 1547, a los 66 años, y fue canonizado por el papa Clemente X en 1671. Desde entonces, su figura fue asociada a la providencia y la intercesión divina.
Aunque la figura de San Cayetano ya era conocida en Europa, su vínculo con el trabajo y el pan nació en Argentina durante la década del 30. En plena crisis económica tras el crack de 1929, el párroco Domingo Falgioni, director de los Círculos de Obreros Católicos, promovió su devoción entre los sectores más afectados por el desempleo.
Fue Falgioni quien impulsó una estampa del santo con el Niño Jesús y una espiga de trigo, símbolos que terminaron por consolidar su rol como patrono del trabajo y del sustento diario. Desde entonces, los pedidos al santo se multiplicaron, y con ellos los relatos de favores concedidos.
La oración a San Cayetano
“¡Oh glorioso San Cayetano! Aclamado por todas las Naciones; Padre de Providencia, porque con portentosos milagros socorres a cuantos te invocan con fe en sus necesidades. Te suplico me obtengas del Señor oportuno socorro en las angustias presentes y sea ello prueba de la bienaventuranza eterna. Amén.”
